FISIOTERAPIA NEUROLÓGICA
Es una disciplina incluida dentro de la fisioterapia donde se desarrolla un trabajo diseñado y dirigido a las personas con enfermedades, traumatismos o trastornos del sistema nervioso. El objetivo de la rehabilitación neurológica es ayudar al paciente a recuperar el máximo nivel posible de funcionalidad e independencia, mejorar los síntomas y aumentar la calidad de vida.
La rehabilitación se basa en trabajar hacia el aprendizaje del movimiento normal que se ha perdido y la consiguiente eliminación de la actividad muscular anormal, reeducación de la postura y movimiento correcto. Todo esto se consigue por medio de la llamada “plasticidad neuronal”, fenómeno que permite al cerebro volver a aprender aquella información que se ha olvidado o perdido. El aprendizaje tiene importantes implicaciones que permiten que el cerebro se reorganice en función de la información que le es suministrada.
¿A quien va dirigida la fisioterapia neurológica?
Las lesiones, las infecciones, las enfermedades degenerativas, los defectos estructurales, los tumores y los trastornos del aparato circulatorio pueden deteriorar el sistema nervioso. Entre las condiciones que pueden mejorar con la rehabilitación neurológica se incluyen, entre otras:
- trastornos vasculares: como los ataques cerebrales isquémicos (causados por coágulos de sangre), los ataques cerebrales hemorrágicos (causados por sangrado en el cerebro) y los accidentes isquémicos transitorios. Que dan como resultado hemiplejías y cuadruplejías.
- Infecciones: como la meningitis, la encefalitis, la poliomielitis y los abscesos cerebrales
- Traumatismos: en muchas ocasiones como consecuencia de accidentes de tráfico que producen lesiones cerebrales y de la médula espinal de tipo paraplejias, tetraplejías.
- Trastornos neuromusculares: como parálisis de Bell, la espondilosis cervical, síndrome de tunel carpiano, los tumores del encéfalo o de la médula espinal, la neuropatía periférica, la distrofia muscular, la miastenia grave, el síndrome de Guillain – Barré.
- Trastornos funcionales: los dolores de cabeza, epilepsia, mareos y neuralgias
- Trastornos degenerativos: como la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple, la esclerosis lateral amioatrófica o la cores de Huntington.
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